Más que una simple marca:
el láser como clave para la seguridad de los procesos
Con el vídeo de FOBA «Más que una simple marca: el láser como clave para la seguridad de los procesos», FOBA analiza los retos cada vez mayores a los que se enfrenta la fabricación industrial. El endurecimiento de los requisitos normativos, la creciente presión sobre los costes y las mayores exigencias de calidad plantean nuevos retos a los procesos de producción.
En este contexto, el papel principal lo desempeña una etapa del proceso que a menudo se considera solo un producto secundario: el marcado de los productos. Sin embargo, constituye la base de la trazabilidad, el control de calidad y la transparencia a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.
Por qué ha de replantearse el marcado industrial
Durante mucho tiempo, el marcado industrial fue una etapa posterior del proceso: necesaria, pero que rara vez ocupaba un lugar central en las decisiones estratégicas. Hoy en día, esta perspectiva está cambiando. Los requisitos cada vez más exigentes en materia de trazabilidad, control de calidad y automatización hacen que el marcado sea un componente fundamental de los procesos de producción modernos.
Nuestro vídeo «Más que una simple marca» aborda esta evolución. La cuestión central es qué papel desempeñará el marcado en el futuro en lo que respecta a la eficiencia, la seguridad de los procesos y la calidad de los productos.
El vídeo combina los avances tecnológicos con ejemplos prácticos concretos. Entre otras cosas, se pueden ver las experiencias de nuestro cliente add’n solutions, información sobre el laboratorio de aplicaciones de FOBA, así como ejemplos de entornos de producción reales. Estos testimonios muestran cómo una tarea de proceso aparentemente menor se convierte en un elemento fundamental de la fabricación moderna.
Este vídeo está dirigido a todas aquellas personas que se dedican a la producción industrial, los requisitos de calidad y la automatización y que desean comprender por qué, hoy en día, el marcado es mucho más que la simple incorporación de información a un producto.
Cuando el marcado pasa de ser un factor de coste a una ventaja para el proceso
En la actualidad, las decisiones de inversión en la industria siguen una lógica clara: todo aquello que no se pueda calcular de forma fiable se aplaza. En este contexto, merece la pena fijarse en una etapa del proceso que, sorprendentemente, rara vez se cuestiona en muchos procesos de fabricación: el marcado de los productos.
A primera vista, los gastos operativos parecen razonables: un poco de tinta, unas cuantas etiquetas y, de vez en cuando, unos cabezales de impresión nuevos. Sin embargo, en conjunto, a lo largo de los años y en todas las delegaciones, se genera un bloque de costes que inmoviliza recursos de forma permanente, tanto los visibles como los ocultos. Los consumibles deben almacenarse, reponerse y eliminarse. Los ciclos de mantenimiento provocan paradas programadas y no programadas. Y si un marcado falla bajo carga, a ello se suman los trabajos de corrección, los desechos y —en los sectores regulados— los riesgos normativos.
La alternativa funciona exclusivamente con luz
El marcado por láser se basa en un principio totalmente diferente. No necesita consumibles, no genera residuos y no sufre el desgaste habitual. Un láser marca más de 2000 caracteres por segundo, no necesita materiales adicionales y genera una marca tan duradera como el propio componente.
Lo que esto supone en el cálculo es cuantificable: se eliminan los principales costes operativos del marcado. No de forma parcial, sino de base. Un centro de costes variable se convierte en un componente del proceso previsible y estable.
La rentabilidad se consigue gracias a la estabilidad
No obstante, el verdadero valor de este cambio tecnológico no radica únicamente en el ahorro. Reside en la estabilidad que aporta al proceso en su conjunto. Una marca que no se borra no es necesario renovarla. Un sistema que funciona sin consumibles no sufre paradas imprevistas por falta de suministros. Una tecnología que funciona en modo continuo y requiere poco mantenimiento ofrece a los responsables de la producción algo que resulta especialmente valioso en el contexto actual del mercado: seguridad en la planificación.
En el vídeo «Más que una simple marca», los expertos del sector lo expresan con claridad: en un entorno de mercado en el que la seguridad de los procesos y la protección de los recursos son factores decisivos para el éxito, la luz es la mejor herramienta de la que dispone hoy en día la industria.
MDR y UDI: cuando el marcado se convierte en una responsabilidad
La entrada en vigor del MDR ha endurecido considerablemente los requisitos relativos al marcado de los productos sanitarios. Con el sistema UDI (Unique Device Identification), los productos deben poder identificarse de forma inequívoca y ser trazables a lo largo de todo su ciclo de vida. Lo que sobre el papel parece una exigencia normativa plantea, en la práctica, nuevos retos a muchos fabricantes: el marcado debe permanecer legible de forma permanente, resistir los procesos de limpieza y esterilización y, al mismo tiempo, documentarse de modo fiable.
Y es aquí precisamente donde comienza la historia de add'n solutions, que se narra en el vídeo «Más que una simple marca». La empresa tomó la decisión deliberada de ofrecer el marcado como una etapa del proceso propia y relevante para la calidad de las empresas. En colaboración con FOBA, se desarrolló una solución para marcas láser de legibilidad duradera y resistentes a la corrosión, capaces de soportar incluso condiciones extremas.
Este caso ilustra a la perfección que, en lo que respecta al MDR y al UDI, hace tiempo que ya no se trata únicamente de la colocación de un código. Se necesitan procesos que combinen calidad, trazabilidad y validabilidad. De este modo, el marcado se convierte en un elemento fundamental de la seguridad del producto y en un tema que afecta por igual a la gestión de la calidad, las cuestiones regulatorias y la producción.
Flujo de trabajo de FOBA ¿Qué influencia tiene el operario en el marcado láser?
Cuando se habla de la calidad de un marcado láser, a menudo se piensa primero en la potencia del láser, el sistema óptico o las propiedades del material. Sin embargo, en la práctica, el operario también desempeña un papel importante.
Desde la selección del programa hasta la colocación del componente y la validación del resultado del marcado, son muchos los pasos que influyen en el resultado. Por lo tanto, la pregunta clave es: ¿cómo se puede garantizar que la calidad de un marcado dependa lo menos posible de las decisiones individuales de los usuarios?
El ser humano sigue formando parte del proceso
En muchas producciones, los modernos sistemas de marcado láser aún no funcionan de forma totalmente autónoma. Hay que colocar las piezas, iniciar las tareas y comprobar los resultados. En este proceso pueden producirse errores, por ejemplo, al seleccionar un programa de marcado incorrecto, al colocar los componentes de forma errónea o al utilizar parámetros no habilitados.
Especialmente en sectores regulados, como el de la tecnología médica, o en el caso de componentes industriales sujetos a la obligación de trazabilidad, estas desviaciones pueden tener consecuencias graves. Por este motivo, la cuestión no es si el operario influye en el proceso, sino cómo se puede gestionar esa influencia de forma controlada.
Por qué son importantes los flujos de trabajo estandarizados
La experiencia demuestra que los procesos estables se consiguen, sobre todo, mediante flujos de trabajo claros. Cuantas menos intervenciones manuales sean necesarias, menor será la probabilidad de que se produzcan errores de manejo. El flujo de trabajo de FOBA se ha desarrollado para garantizar de forma sistemática estas etapas críticas del proceso. En este proceso, no solo se realiza el marcado, sino que además se comprueba el componente antes del marcado y, a continuación, se controla automáticamente el resultado. Los sistemas de cámara integrados validan la posición de los componentes, alinean correctamente la marca y, tras el marcado, comprueban el contenido, la posición y la calidad del código. De este modo, es posible detectar a tiempo o evitar los errores sistémicos y los provocados por los operarios. El resultado son marcados reproducibles, menos desechos y una mayor seguridad de los procesos.
La calidad de un marcado láser no depende únicamente de la tecnología utilizada. Igualmente decisivo es el modo en que se diseña el proceso. Gracias a los flujos de trabajo estandarizados, las empresas pueden controlar de forma específica la influencia del operario, reducir las fuentes de error y garantizar una calidad de marcado constante.